EL MOVIMIENTO LITÚRGICO: ORIGEN Y SIGNIFICADO
Es necesario precisar, que el movimiento litúrgico, se dio en un momento determinado de la historia, para que en la liturgia hubiese una participación tanto del sacerdote, como del pueblo, quien asistía a las celebraciones litúrgicas, pero no lograba profundizar el misterio de Cristo.
Este movimiento nace el 23 de septiembre de 1909, en Bélgica (Alemania) con el padre benedictino, Lambert Beauduin, quien al observar que se había dado inicio a una nueva época, marcado por la ciencia y la técnica, hizo la advertencia que se estaba dando inicio a un mundo secularizad, donde la “fe infantil” de la edad media había pasado, y era necesario aprovechar que los fieles que asistían a la Iglesia para renovarse espiritualmente, lograran llenarse de la fuerza santificadora que se encuentra en la liturgia.
En este inicio, se logró comprender que al momento de leer los textos Sagrados era necesario, dialogarlos, con-recitarlos. Lo que dio lugar a una misa más dialogada. También, en 1930, se empezaron a imprimir cuadernillos con el texto de la misa. Los fieles lograron aprender a contestar la misa y a cantar en su idioma vulgar. Aquí se dio el primer paso. Ya el pueblo, se había a cercado a la liturgia en la misa. Pero era necesario hacer que la liturgia fuese asequible al pueblo, pues el idioma latín, propio de la liturgia la hacía parecer incomprensible. Anteriormente, se consideraba a la liturgia como algo Sacro, intocable, al igual que los evangelios. Pero con el papa Pío XII, se va a dar un segundo paso muy importante, quien en el año de 1950, logra reformar la liturgia Pascual. En 1955, se reformó toda la Semana Santa (este es un paso grandioso, pues la Pascua es centro de la liturgia).
Posteriormente el Concilio Vaticano II, lleva a culmen este movimiento litúrgico, quien con la constitución SacrosantumConcilim, del 4 de diciembre de 1963, ordena una reforma de la Sangrada Escritura. (Aquí se puede observar cómo es que la liturgia, era uno de los objetivos principales del Concilio).
Ahora es necesario precisar otro punto, y es que el cristiano, estaba profundamente arraigado a su fe popular, que es importante, pero, esta devoción, no ha de suprimir el puesto que ocupa Cristo en la liturgia. Cristo es esa luz que nos ilumina y nos deja ver más allá de la realidad, nos aclara las dudas como a los discípulos en Emaús al explicarle todo lo que Cristo debía padecer para salvarnos y hacer efectiva la historia de la salvación, siendo éste el gran designio de Dios para con el mundo.
Por tanto, sabiendo que la salvación se nos ha dado, debemos dejarnos guiar por el espíritu de Dios. Ahora usted lector se preguntará ¿pero qué tiene que ver esto con el movimiento litúrgico?, pues bien, no nos hemos desviado del tema, simplemente lo que se busca con esto es encontrar un sentido más profundo de este movimiento litúrgico. Muchos eruditos del tema afirmaron que no existía mejor medio que la liturgia para que se diera ese movimiento religioso, puesto que lo que se buscaba era aprender a adorar a Dios y no actuar bajos principios que son abstractos, como nos lo presenta la lectura.
El texto en otro momento nos invita a entender la liturgia como un conocimiento que gana el corazón y que, sin duda, trasciende a la vida, es decir, ese conocimiento de la grandeza y de la bondad de Dios.
Por otra parte el texto nos introduce a todo ese tema trascendente que tiene la liturgia, por ejemplo, estamos invitados a la oración, pero es el sacerdote quien presenta la oración a Dios, de igual manera en el altar se presentan todos esos dones terrenos, pero quedan trasformados en dones que son el cuerpo y la sangre de Cristo y así una serie de signos dentro de la liturgia que son realmente importante resaltar en este tema, en el cual somos introducidos por la lectura.
Vemos, desde otra perspectiva, cómo todo ese vacío de angustia de algunos cristianos son llenados por los medio de devoción que en cierta medida son buenos, aunque puede caerse en el error que se le atribuye una importancia no merecida a esos actos y nos olvidamos del verdadero horizonte que nos acerca a la salvación y muchos a raíz de este problema se cuestionan sobre su origen dentro de la Iglesia. Por lo pronto aclaramos que las devociones religiosas deben representar una unión en cuanto a la fe cristiana. De igual manera la Teología presenta un gran esplendor hoy en todo el mundo, es decir, el aporte de muchos teólogos muy intelectuales que marcaron grandemente el pensamiento cristiano dentro de la Iglesia.