LA LITURGIA EN EL TRASCURSO DE LA HISTORIA
La palabra liturgia es la que más se utiliza al momento de referirse a la función santificadora de la Iglesia, más éste término ha tenido una prehistoria y ha conocido una interesante evolución en su uso y significado, ya que ella no nació organizada, sino que a través del tiempo se formó y configuró, pero lentamente. Empecemos hablando de los Orígenes (ss. I-IV), correspondiente también a esos orígenes del cristianismo en ese ambiente judío y toda esa expansión que vivió en el mundo grecorromano. Entonces es de resaltar que los primeros cristianos tenían sus propias celebraciones, y aunque frecuentaban el templo y observaron la ley, para ellos lo que sobresalía era el bautismo y la fracción del pan. Los siglos II y III son ese tiempo correspondiente a esos comienzos del catecumenado, la configuración del bautismo y la eucaristía, entre muchos otros. Es en esta época donde la oración obtiene una reorganización tomando en cuenta las horas del día y las vigilias nocturnas. Por otro lado, podemos ver que todas esas tradiciones litúrgicas primitivas siguió una transformación dentro de las comunidades apostólicas; ahora no debemos olvidar que lo que caracteriza a esa primera etapa de la liturgia cristiana es una gran libertad, en cuanto a esa apropiación y creación de las formas cultuales. Encontramos aquí la espiritualización del culto, frente al legalismo judío al principio y frente al ritualismo pagano después. Mirando ya los ss IV.VI, encontramos dentro de ellos el edicto del Milán, el cual produjo una situación nueva en la liturgia; en este concilio fue donde el domingo se declaró como día festivo, luego se estructura el año litúrgico en fiestas y periodos en concordancia con el círculo anual. Ésta época representa una expansión y un enriquecimiento de la liturgia; a raíz de esto, las Iglesias locales ven a la liturgia romana como la expresión de la Iglesia que tiene la primacía de la Sede Apostólica. En los ss VI-XI, vemos esa extensión de los libros litúrgicos por toda la cristiandad de la mano de los monjes y peregrinos o solicitados por la corte de Aquisgrán. Vemos también en esta época la fusión de los ritos y textos romanos y de procedencia galicana, apareciendo así los leccionarios y antifonarios, etc. Ésta etapa es considera como un periodo de fijación y compilación, pero no fue una época estéril. Ya en los ss XI-XIV, se produce una unificación litúrgica, en cuanto a esa liturgia romana y la supresión de la liturgia hispánica. Los libros que eran de uso exclusivo de la curia Romana los dieron a conocer a toda Europa por los franciscanos. En todo este periodo podemos ver también ese otoño de la Edad Media para la liturgia latina; todas esas órdenes mendicantes mostraron una manera de ver el misterio de la salvación cerca a los hombres, centrada en Cristo y en su vida eterna. Y si seguimos mirando nos encontramos con los ss XV-XIX, en donde las misas eran transformadas en meditación, se vive al reforma protestante, la cual ataca las misas privadas, la comunión con una sola especie, los sufragios por delitos y el sentido sacrificial de las misas. También en esta época se da, de una manera muy ágil, la revisión del Misal y del Breviario; luego un momento que exaltará la liturgia católica será la época del Barroco y se miró la necesidad de una acción pastoral encaminada a acercar la liturgia a los fieles. Ya en el siglo XX, ese movimiento litúrgico adopta un estilo todavía más eclesial y pastoral, impulsado por Pio X, y lo principal en este movimiento fue la fundación teológica de la pastoral litúrgica, paralelamente al movimiento bíblico y a la nueva orientación que adoptó la eclesiología. Y muchos otros cambios que vemos en nuestra liturgia hoy en día, y sin dejar de una lado los que vendrán al cambiar el tiempo, al cambiar los paradigmas de la sociedad.
