miércoles, 27 de abril de 2011


EL TIEMPO LITÚRGICO

(El domingo día del señor)



Todo un itinerario histórico nos muestra la lectura, en cuanto a las diferentes concepciones obtenidas con respecto al tiempo litúrgico. Es importante al momento de revisar textos como estos, tener presente toda la historia que ha traído el concepto o tema durante toda su evolución, por tanto me parece conveniente tener presente el significado que tiene en sábado para los judíos. A raíz de todo esto se han hecho muchas investigaciones para determinar a ciencia cierta el origen de la semana pero aun no se tienen datos concretos. Ahora, en Ur, centro cultural de los sumerios, se hablan de dos fechas que para ellos adquiere importancia; una es la luna llena (sabattum) y la otra es la desaparición de dicho satélite (bubbulum), todo esto buscando el día favorable. Lo anterior deja entre ver que cobraba gran importancia el día para las celebraciones en las diferentes culturas, y nosotros no estamos ajenos a ello, puesto que más adelante lo trataremos.
Siguiendo con el día sábado, pude darme cuenta que la mentalidad en las diferentes culturas siempre marca las diferencias de estas, es decir, el simple hecho de ver cómo para algunos el sábado es día de fiesta, transformada luego por Ezequiel fiesta de Yahvé; en cambio para otros, como los babilonios es signo de penitencia y tristeza, diferente a los Hebreos. Pero basándose el texto en el Éxodo para hablar del sábado, se puede entender como el día que conmemora un suceso histórico de salvación, ya que es el día que cesa de caer el maná; para el pueblo de judío es considerado el día de la libertad; y según acontecimientos bíblicos es llamado el día séptimo, resaltando la importancia del 7 en los diferentes sucesos de la biblia. Son muchas las concepciones que tiene el día sábado y sus variadas inclinaciones, dependiendo de los diferentes acontecimientos que vivían los pueblos y la actuación de Dios con ellos (Alianza).
Toda esa perspectiva que se tenía del sábado va tener, con Jesucristo, un cambio radical. Con Cristo el domingo es llamado día del señor ya que por su resurrección se inaugura una nueva tradición apostólica. Todo ello son datos importantes saber, como cristianos, puesto que a partir de ello se puede entender el sentido de ir cada domingo a misa por ser la fiesta primordial. Por otro lado, la celebración eucarística dada el domingo, al igual que los demás días, tiene como objetivo la enseñanza de la palabra y la celebración de la Eucaristía, elementos que siempre han estado en la tradición cristiana. Teniendo todo esto presente podemos poner el domingo como el día alegre, como el día que no se trabaja, puesto que éste no tiene un valor absoluto, porque lo que se busca es participar del trabajo de Dios.



EL OFICIO DIVINO EN EL VATICANO II



Muchos religiosos no encuentran sentido a la realización del oficio, y es algo que vemos hoy en día, aunque también se puede decir que son muchos los comprometidos con este rezo. Aunque el breviario intente mostrar la importancia que tiene que tiene el oficio con respecto a las otras oraciones y como oración de la Iglesia, todavía hay muchos que les da igual realizarlo o no, pero el peligro que se logra notar es que quizás muchos que son estrictos en su manera de pensar con respecto a este tema, no pensaron en las oraciones eucarística al decir que las oraciones del oficio son las más importante a realizar.
Son muchos los que hablan de esa oración u oficio que se debe realizar como oración del clérigo, en mismo Santo Tomás hablará de ello y se tratará de dar respuesta a muchas preguntas que surgen en torno a ello; para mí el oficio debe tener un carácter más estricto, en cuanto a la realización de éste por parte de los clérigos, pero que la cosa no sea tan rigurosa como para llegar a unos rigorismos que el texto trata de mostrarnos e introducirnos.
Ahora, en cuanto a todo eso de la definición del oficio es claro mirar que el concilio no ha gastado tiempo en ello; por otro lado al hablar del oficio como tal, lo definen como ese ejercicio de la función sacerdotal de toda la Iglesia, fieles y jerarquía, y en uno de sus aspectos sustanciales que es la alabanza y la intercepción continua. Y a partir de esta, fueron muchas las definiciones y cosas que se hablaron con respecto al oficio como actividad de la Iglesia. Luego de hablar del significado de este ejercicio el texto nos introduce y no habla de las normas generales con las cuales se llevó cabo la reforma el oficio, es claro que esto conlleva una estructuración y que al igual que todo es necesario reformarlo cuando este no responde a la situación actual de su exigencia o función, por ello es bueno tener en cuenta los pasos que utilizan al momento de reformarlo.

domingo, 10 de abril de 2011

INFORME DE LECTURA N° 8 (MARCOS ROBERTO ÁLVAREZ HINCAPIÉ - YASID MAURICIO SALAS RESTREPO - JOHN MARIO ZAPATA PEÑA)

MARTIN, José Ma. Patino s.j. (preparador edición). Liturgia Hoy. Tomo I: Criterios conciliares de la renovación litúrgica. Madrid: Razón y Fe S.A. 1965 LAS EXIGENCIAS CATEQUÉTICAS EN LA RENOVACIÓN LITÚRGICA

Jacques Audinet En primer lugar ha de observarse como el pueblo cristiano anhela vivir la riqueza de la liturgia y los sacramentos, pero los ritos en sí mismo no bastan, allí tiene que estar la vida entera. En segundo lugar, la preocupación de los pastores por impartir una educación litúrgica que permita beneficiarse de los ritos bajo cualquier circunstancia. Lo anterior constituiría, según el autor, el preámbulo de la Sacrosanctum Concilium. I. ACTITUDES FRENTE A LA LITURGIA. El pastor debe reflexionar sobre su doble misión: el Misterio de la Salvación celebrado en los signos de la Liturgia y la responsabilidad de acercar a los fieles, especialmente a los niños y jóvenes, a la liturgia. Lo que desemboca en dos dificultades: el prescindir de todo signo cristiano y la incomprensión de la realidad-Gracia en los signos cristianos. 1. Prescindir de todo signo cristiano Se relaciona con el otorgar un lugar secundario a los sacramentos (como síntoma de un individualismo religioso) y tiene como causas: una educación religiosa con vicios del pasado; el respeto humano ante la presión del medio ambiente desfavorable, la no percepción del lugar esencial de los Sacramentos en la vida cristiana, la poca aceptación del evangelio; una vida de oración ferviente, pero que no se traduce a una liturgia viva; el subjetivismo de la práctica sacramental; la mentalidad técnica (explicar es lo mismo que demostrar, y todo lo que escapa a este proceso aparece como inconsistente; es el caso de los signos litúrgicos), el peligro de ver en lo signos y palabras litúrgicas no más que poesía; la percepción de los signos sacramentales como legado del pasado(la mediación sacramental es rechazada en lo que tiene de originalidad propia). Existe un desprecio del signo. Frente a todo lo anterior, por ejemplo, sería necesario abogar por la búsqueda del equilibrio entre lo individual y lo comunitario en una verdadera catequesis litúrgica; también, realizar una catequesis de los sacramentos en la historia de la salvación, más que en su arqueología. 2. Incomprensión de la realidad-Gracia en los signos cristianos. Se refiere a la incapacidad de los fieles de percibir a profundidad que significa el signo litúrgico y de beneficiarse, en este sentido, de las riquezas que abarcan. Todo porque se detienen en la exterioridad del signo y no van su esencia inundada por la Gracia; hay una atención en la exactitud de la realización de los gestos y las palabras más que en vivificarlos en el espíritu. Del ritualismo no se desprendería más que una formalidad vacía de todo su contenido de la Gracia de Dios, cuyo objeto es cumplir con exigencias individuales. Otro aspecto es el moralismo, asumiendo los signos litúrgicos como medio para determinar la vida moral, ignorando la vida de la Gracia y la mediación de Cristo. Se trata entonces de asumir una catequesis en la que se manifieste la riqueza de la vida de la Gracia contenida en la Liturgia; es menester indicar la unión íntima entre los signos y la acción salvadora de Dios en Jesucristo; mostrar que en la Liturgia se obra la Salvación de Jesucristo II. Exigencias de una catequesis litúrgica La primera exigencia sería, permitir a los fieles encontrar el misterio de Dios por medio de los sacramentos que son los mismos de la obra salvadora en la mediación de Jesucristo. También más que una catequesis sobre un contenido se trata de la formación de un lenguaje: el de los signos cristianos y su lectura. Más que presentar el contenido (tiempos litúrgicos, ritos de la misa, los siete sacramentos, los sacramentales), que es importante, es necesario mirar la manera en que se va transmitir ese contenido. Hay que revelar la unidad de dinamismo entre los aspectos de la liturgia cristiana: los signos, la Gracia y la mediación de Cristo. 1. La liturgia de vida de nuestro tiempo Se tiene claro que dos de los peligros de la catequesis litúrgica son el arqueologismo y la cosificación. Por lo que hay que evidenciar la actualidad del signo litúrgico como actos vivientes. a) Gestos de la comunidad Es importante la expresión litúrgica comunitaria, donde se hagan patentes los aspectos humano y espiritual. Así los gestos de los Sacramentos son asumidos como reales y actuales, de la misma manera como lo es percibida la comunidad. En este sentido, la liturgia se aprende en comunidad y la palabra que les otorga significado se hace lectura en la fe de la experiencia cristiana vivida por la comunidad. b) Una palabra viva que revele el misterio de los signos Este numeral tiene como propósito mostrar que una palabra viviente que esclarezca los signos cristianos, será una palabra que establezca la unión y el vínculo de los signos, con las personas que los viven. Es decir, el cristiano ha de comprender que los signos presentes en la liturgia, inicialmente fueron escogidos por Cristo, y por la Iglesia para significar realidades divinas invisibles. Por ejemplo cuando se lee el evangelio: Jesús habla a su pueblo. Y el pueblo responde a Dios con el canto y la oración. El signo debe alimentar la fe del cristiano y éste ha de comprender que los gestos cristianos (señal de la Cruz, estar de rodillas, de pie, sentados) se presentan como actos de personas visibles, y de personas invisibles: “Nosotros decimos, pensamos, hacemos; de igual manera Dios piensa, hace y actúa”. Las cosas de la liturgia así esclarecidas, serán percibidas como signos, es decir como expresión del diálogo de salvación entre Dios y los hombres. Un diálogo que se hace actual en la liturgia, y que se debe vivir constantemente. c) Una palabra que muestre el enraizamiento humano de los actos cristianos Principalmente en la catequesis, se debe argumentar que los signos tiene un sentido muy profundo, porque están relacionados con la vida humana, y con los anhelos más profundos del hombre de hoy. Por ejemplo, el banquete¸ experiencia humana fundamental, fue tomada por Cristo en el banque de la última Cena para hacer de él el signo de su presencia y de su salvación. Y se puede mostrar cómo los gestos litúrgicos, salen al encuentro de las grandes experiencias humana. La experiencia de la ruptura de la amistad con Dios y la reconciliación en la penitencia; la experiencia del nacimiento en el bautismo y al mismo tiempo la experiencia de ese “renacer” a que todo hombre aspira. La experiencia del don, de la ofrenda y de la acción de gracias. Es más el deseo de sobrevivir a la muerte, y la renovación de una vida en plenitud. Dios ha tomado todo esto y lo ha salvado por su Muerte Resurrección, la cual nos transmite en los gestos litúrgicos. Los signos litúrgicos tomarán así su verdadera plenitud. Gestos profundamente humanos, elegidos por Dios para ser instrumento de su salvación. 2. Liturgia y vida cristiana El cristiano no puede separar el vínculo existente entre vida, y liturgia. No se puede orientar la vida por un lado, y la oración, la liturgia y las virtudes por otro lado. El deseo del Señor es que ambas se iluminen mutuamente. La gracia del sacramento no se puede experimentar, sino que tiene unos efectos en la vida del cristiano, y es que el fruto de la gracia del sacramento transforma la vida de todo cristiano. a) Liturgia e historia de la salvación En la catequesis se debe hacer énfasis en que los Sacramentos son acciones de Cristo Hoy. La catequesis puede reducirse a los acontecimientos centrales de la historia de la salvación: el nacimiento, la Muerte y la Resurrección. Dios interviene por Jesús en la Historia para salvar a los hombres. Para lograr que los niños puedan tener una comprensión de la historia de la salvación, por medio de la catequesis, es muy importante revelarles la acción de Jesús. Y en el contexto de esta acción de Cristo, es donde se les puede explicar los sacramentos. Jesús nos perdona como perdonó a la mujer pecadora; en la Eucaristía el Sacerdote realiza nuevamente lo que Jesús hizo en la última cena. El lazo pedagógico de unión entre un hecho y otro, sirve para describir el acto evangélico de Jesús y el acontecimiento litúrgico de hoy, y de este modo se facilita a la inteligencia del niño comprender que el acto gesto de hoy, es el mismo gesto de Jesús.

viernes, 1 de abril de 2011


EL MOVIMIENTO LITÚRGICO: ORIGEN Y SIGNIFICADO

Es necesario precisar, que el movimiento litúrgico, se dio en un momento determinado de la historia, para que en la liturgia hubiese una participación tanto del sacerdote, como del pueblo, quien asistía a las celebraciones litúrgicas, pero no lograba profundizar el misterio de Cristo.

Este movimiento nace el 23 de septiembre de 1909, en Bélgica (Alemania) con el padre benedictino, Lambert Beauduin, quien al observar que se había dado inicio a una nueva época, marcado por la ciencia y la técnica, hizo la advertencia que se estaba dando inicio a un mundo secularizad, donde la “fe infantil” de la edad media había pasado, y era necesario aprovechar que los fieles que asistían a la Iglesia para renovarse espiritualmente, lograran llenarse de la fuerza santificadora que se encuentra en la liturgia.

En este inicio, se logró comprender que al momento de leer los textos Sagrados era necesario, dialogarlos, con-recitarlos. Lo que dio lugar a una misa más dialogada. También, en 1930, se empezaron a imprimir cuadernillos con el texto de la misa. Los fieles lograron aprender a contestar la misa y a cantar en su idioma vulgar. Aquí se dio el primer paso. Ya el pueblo, se había a cercado a la liturgia en la misa. Pero era necesario hacer que la liturgia fuese asequible al pueblo, pues el idioma latín, propio de la liturgia la hacía parecer incomprensible. Anteriormente, se consideraba a la liturgia como algo Sacro, intocable, al igual que los evangelios. Pero con el papa Pío XII, se va a dar un segundo paso muy importante, quien en el año de 1950, logra reformar la liturgia Pascual. En 1955, se reformó toda la Semana Santa (este es un paso grandioso, pues la Pascua es centro de la liturgia).

Posteriormente el Concilio Vaticano II, lleva a culmen este movimiento litúrgico, quien con la constitución SacrosantumConcilim, del 4 de diciembre de 1963, ordena una reforma de la Sangrada Escritura. (Aquí se puede observar cómo es que la liturgia, era uno de los objetivos principales del Concilio).

Ahora es necesario precisar otro punto, y es que el cristiano, estaba profundamente arraigado a su fe popular, que es importante, pero, esta devoción, no ha de suprimir el puesto que ocupa Cristo en la liturgia. Cristo es esa luz que nos ilumina y nos deja ver más allá de la realidad, nos aclara las dudas como a los discípulos en Emaús al explicarle todo lo que Cristo debía padecer para salvarnos y hacer efectiva la historia de la salvación, siendo éste el gran designio de Dios para con el mundo.

Por tanto, sabiendo que la salvación se nos ha dado, debemos dejarnos guiar por el espíritu de Dios. Ahora usted lector se preguntará ¿pero qué tiene que ver esto con el movimiento litúrgico?, pues bien, no nos hemos desviado del tema, simplemente lo que se busca con esto es encontrar un sentido más profundo de este movimiento litúrgico. Muchos eruditos del tema afirmaron que no existía mejor medio que la liturgia para que se diera ese movimiento religioso, puesto que lo que se buscaba era aprender a adorar a Dios y no actuar bajos principios que son abstractos, como nos lo presenta la lectura.

El texto en otro momento nos invita a entender la liturgia como un conocimiento que gana el corazón y que, sin duda, trasciende a la vida, es decir, ese conocimiento de la grandeza y de la bondad de Dios.

Por otra parte el texto nos introduce a todo ese tema trascendente que tiene la liturgia, por ejemplo, estamos invitados a la oración, pero es el sacerdote quien presenta la oración a Dios, de igual manera en el altar se presentan todos esos dones terrenos, pero quedan trasformados en dones que son el cuerpo y la sangre de Cristo y así una serie de signos dentro de la liturgia que son realmente importante resaltar en este tema, en el cual somos introducidos por la lectura.

Vemos, desde otra perspectiva, cómo todo ese vacío de angustia de algunos cristianos son llenados por los medio de devoción que en cierta medida son buenos, aunque puede caerse en el error que se le atribuye una importancia no merecida a esos actos y nos olvidamos del verdadero horizonte que nos acerca a la salvación y muchos a raíz de este problema se cuestionan sobre su origen dentro de la Iglesia. Por lo pronto aclaramos que las devociones religiosas deben representar una unión en cuanto a la fe cristiana. De igual manera la Teología presenta un gran esplendor hoy en todo el mundo, es decir, el aporte de muchos teólogos muy intelectuales que marcaron grandemente el pensamiento cristiano dentro de la Iglesia.