domingo, 22 de mayo de 2011

LA ESPIRITUALIDAD LITÚRGICA


Bases teológicas de una espiritualidad litúrgica según la constitución conciliar sobre la liturgia


Sin duda el misterio pascual siempre tendrá, para todos los cristianos, esa denominación de alma de la espiritualidad por la esencia que ésta tiene, es decir, por ser el mismo Cristo quien se entrega en la Eucaristía. La Iglesia desde el acontecimiento de pentecostés celebra la Eucaristía, ese misterio pascual que nos acerca más a Cristo y nos recuerda ese gran acontecimiento en el cual él quiso quedarse con nosotros.

La muerte y glorificación de Jesús es el objeto de nuestra fe, por ello todo cristiano debe celebrar con fervor esta fiesta por excelencia y que todos nuestros actos tiendan a cumplir su voluntad para llegar así poco a poco a una configuración más íntima con él.

De todo el tema tratado, nos debemos quedar con algo muy importante y es la afirmación que hacen los benedictinos al afirmar que el Misterio Pascual se debe entender como ese misterio del culto. Es grato saber que en la liturgia podemos santificarnos puesto que ella es ese ejercicio del sacerdocio de Jesucristo y la práctica de él ayuda a que nos acerquemos más a su misterio salvador y con éste estar más cerca al padre; gracias a esto podemos dejar claro que, por ser tan sagrada, ninguna otra acción es igual a ésta.

La constitución conciliar tratará siempre de dejar claro que la liturgia es ese misterio de la Iglesia, en la cual la asamblea se reúne con fines festivos para la celebración de la pascual de nuestro señor, del cordero inmolado. Cristo no pudo entregar mayor tesoro a la Iglesia que la liturgia, ese espacio tan importante para todos los cristianos y que sin duda implica un gran compromiso para todos estos, pues la liturgia no solo se debe quedar en el en la celebración y ya, sino que debemos dar a conocer ese gran misterio que se nos da y que la Iglesia conmemora al congregarse la asamblea.

La liturgia comprende como sabemos, un carácter totalmente comunitario, lo que implica que cada uno debe poner sus talento al servicio de la comunidad para que la celebración sea más especial y no se vea división alguna sino que entre todos se reúnan y formen una sola asamblea con el mismo fin, adorar a Cristo redentor.

Para finalizar cabe rescatar lo que el autor quiso darnos a entender en cuanto a la liturgia, que debe entenderse como algo pedagógico, es decir, que es una buena herramienta para acrecentar la participación de los fieles dentro de ella.

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